21 de Abril de 1822: La gran batalla

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Libertad es una palabra que ha perdido valía en manos de políticos y de quienes no han sabido respetarla ni comprender su real dimensión. Es sin duda, el bien más grande y la aspiración de todo ser humano que vive en democracia.

Aunque las actuales generaciones no concedan la debida importancia al aprendizaje de la historia, es fundamental recordar que nuestro país y, en general las naciones americanas vivimos privadas de este derecho por largos años. Lograr la ansiada libertad, significó la pérdida de innumerables vidas humanas en cruentas batallas.

La cruzada emancipadora de Simón Bolívar había llegado a nuestra patria y al mando del legendario Antonio José de Sucre que venía desde el sur se acercó a la Villa de Riobamba. El futuro Gran Mariscal, acompañado de las divisiones de Perú y Colombia se aprestaba a dar la batalla decisiva un 21 de abril de 1822.

El primer escuadrón del regimiento de Granaderos a Caballo San Martín marchaba a la vanguardia reconociendo el campo, cuando de repente en la llanura se ve al frente de tres escuadrones realistas de caballería que lo superaban en número sosteniendo la desbandada de la infantería. Al decir del heroico Juan Galo Lavalle, comandante de los Granaderos, una retirada hubiera ocasionado la pérdida de la batalla y su deshonor, por lo que era imperativo provocar el coraje del ejército patriota.

La lucha se vivió en las mismas calles de la Villa de Riobambaen puntos tales como la Loma de Quito y el parque de Villa María, hasta culminar en la llanura de Tapi. Luego de formar para la batalla y, con sable en mano los colombianos (ejército libertador) armados de un valor indescriptible, hicieron caer a tres o cuatro de los más aguerridos contrarios provocando la huida desordenada de los enemigos, quienes despavoridos se dispersaron prontamente. Es entonces, como los nuestros empezaron a saborear la victoria gracias a su arrojo y lucha por la anhelada libertad.

Se destacó en el enfrentamiento el comandante argentino Juan Lavalle, al mando de su batallón de “Granaderos a Caballo de San Martín”, integrado por veteranos argentinos y chilenos. Además el Coronel Heres, con sus Dragones Colombianos; el Coronel Diego Ibarra, al mando del Batallón Yaguachi formado en su mayoría por soldados guayaquileños y bajo cuyas órdenes combatió el Teniente Abdón Calderón. El apoyo de los Tenientes Olmos y Latus, del granadero argentino Timoteo Aguilera, del comandante ecuatoriano Wenceslao Franco fue igualmente decisivo para la victoria.

El reconocimiento a la gesta épica de abril considerada como el más brillante combate de caballería en la América Hispana, se reflejó en el homenaje del mismo Simón Bolívar, al nombrar a los Granaderos a Caballo de San Martín, como “Granaderos de Riobamba”.

Que esta fecha no sea considerada como un día en que se disfruta de feriado, sino como el compromiso de cada ciudadano de trabajar por su tierra como ayer lo hicieron esos grandes que han marcado el paso de la historia.

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