Como ocurre con la mayor parte de las celebraciones en el Ecuador, el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, es una fiesta eminentemente religiosa. No solo en nuestro país; sino, en la mayor parte de naciones de tradición cristiana.

El Día de todos los Santos conmemora a todos los santos venerados, dados a conocer por la iglesia católica y anónimos.

La historia de esta fiesta data del siglo IV, período en el que se produjo la Gran persecución, hecho histórico en el que murieron tantos cristianos que la Iglesia decidió decretar este día como una forma de honrar la memoria de aquellos mártires, considerados santos, ante la dificultad de asignar una fecha específica a cada uno. 

Frecuentemente grupos de mártires morían el mismo día, lo cual condujo naturalmente a una celebración común. Adicionalmente las celebraciones de los Santos católicos se han reducido para que éstas no prevalezcan sobre el misterio más importante del catolicismo: Cristo. Esta fecha se recuerda cada 1 de noviembre, y es un llamado de la iglesia a no olvidar, que también se puede practicar la probidad en vida y que es deber de todos, forjar un mundo más
humanizado y dignificante.

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