Diversos autores de la Psicología como Jean Piaget o el mismo Sigmund Freud han determinado etapas de desarrollo de la infancia, de acuerdo a los cambios físicos y sobretodo psicológicos, ya que estos se van afianzando en las relaciones del niño o la niña con el entorno, uno de ellos, la personalidad, entendida a ésta como una combinación del carácter (en formación) más el temperamento (hereditario).

Cuando se emite la frase “Esto es algo que forma el carácter”, la persona refiere a acciones, momentos o hechos que configurarán de cierta manera una estructuración adecuada de “algo”. En este contexto existen muchos padres y madres de familia que aspiran a cumplir sus sueños a través de sus hijos, hablemos del fanatismo por un deporte, un equipo en particular, estilos a la hora de vestir, dietas alimenticias, tomando en cuenta siempre el particular componente cultural.

En este contexto en Latinoamérica existen eventos particulares que llaman la atención del pueblo, uno de ellos, los reinados de belleza, mismos que se interesan en la apariencia física, la aplauden, la califican y sobretodo, la critican. Norteamérica, donde se crearon estos certámenes que emulan a una “monarca”, mujer joven por lo general, también ha colocado sobre las pasarelas los concursos de belleza infantiles.

Niñas que aprenden del “make up”, colocarse pestañas, uñas postizas, extensiones de cabello, caminar como “top model” que incluye movimientos “coquetos” para con un público ávido de show para engrandecer a los “sponsor oficiales”, en sus ganancias de promoción social y por supuesto, las económicas.

Para una niña, la participación en un concurso de belleza, puede significar la aparición de trastornos emocionales serios, principalmente ansiedad, estrés, y sobretodo problemas de autoestima, esto debido a que las figuras de autoridad, es decir los padres, son quienes principalmente sobreexigen a la niña comportamientos y apariencia física que no van acorde a su edad, recordando que según diversos enfoques psicológicos, la formación de la personalidad se da en los primeros años de vida, siendo  así el autoestima, ese elemento con el cual ella se mira a sí misma y construye sus relaciones con el mundo.

Esto por supuesto promovido en gran medida también por la publicidad, las redes sociales, las empresas de vestuarios que cada vez erotizan e hipersexualizan más las prendas a ser usadas por las infantes, si la madre y/o el padre empujan a adoptar esas conductas, y esas apariencias, corre peligro la importancia de la relación de la niña con el juego, como parte fundamental del desarrollo de la empatía, la tolerancia a la frustración, la creatividad, y motricidad, este mundo de las apariencias podría orillar a muchas de ellas también a adquirir trastornos alimenticios como la anorexia.

La hipersexualización de la infancia promueve conductas erotizadas, que pueden resultar en un atractivo para pedófilos y delincuentes dedicados a la trata de personas y/o a la pornografía infantil. Por ello es importante evitar la participación de las niñas en dichos certámenes, escuelas de modelaje, o todo evento que las exponga a tratar de complacer a adultos a través de su aspecto físico, ellas necesitan sentir el amor de sus padres, esto se logra a través de reforzamiento de conductas positivas, palabras de afecto, resaltando sus valores, fortalezas, virtudes como persona e inteligencia.

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