Tú no puedes hacerme memoria
Tú no puedes cantar mis 17
No puedes enredar los «sí»

Vos no puedes saber la calma
Ni la serenidad.

Ni con el esmero, ni con la vida
Se remedia la herida

Tú no puedes calmar la sed
La lluvia inoportuna, ni la fábula

Vos vas y vienes
Rutilas la rutina formándose
Ni llegas, vos no eres el que
Espero.

Tú no puedes, no eres
No haces retumbe, vos eres vos

*

Quedan debajo las secuelas
Errantes los aciertos del lugar.
La fricción de los hilos
La pena arbolando los labios.

Él no camina, no sabe caminar
Los claveles, los geranios
Enmudecen gritos del río

A ti te maldigo como pacto
Rumiando la hierba envejecida
Entre la inercia de volver a caer
Delicioso el descenso en el sofá.

Deja un comentario