Nebot es su propio vocero a la presidencia de la República

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Jaime Nebot, en una entrevista a un reconocido medio digital del 21 de agosto de 2019, afirmó que nadie habla por él sobre su candidatura a la Presidencia de la República; esta fue la respuesta cuando el periodista lo increpó sobre las palabras de Guillermo Lasso quien dijo que, en una conversación con Nebot, éste último había dicho que no va a ser Presidente.

Nebot respondió con una metáfora, “quienes hablan por mí sufren del síndrome del suplente, ¿cuál es el deseo más grande del suplente? ¡Que el titular no regrese porque sino le toca regresar a la banca! Y yo soy un titular, siempre lo he sido”. A buen entendedor, pocas palabras son necesarias para ver el mensaje. Si bien no puso fecha a su lanzamiento como candidato, sí dijo que el pueblo se enterará con el tiempo suficiente.

A confesión de parte, relevo de prueba; dirían los abogados. Entonces, si ya está claro el panorama, ¿qué propuestas de gobierno tenemos en este líder político y su partido? Aquí se hablará sobre lo dicho durante la entrevista, más que un análisis de un visionario del futuro del país.

Los temas sustantivos son: cambios estructurales en el manejo del Estado y la economía ecuatoriana, reformas al sistema tributario, modificación del esquema de seguridad frente al delito común u otros, cambios en las relaciones internacionales y reglas claras en las políticas de migración.

Sobre la economía, indica que se deben quitar los fondos al Estado central, se debe renegociar la deuda con los prestamistas porque la economía nacional ahora mismo no resiste pagar montos que en los últimos años ya se gastaron, y los recursos del Estado, estratégicos o no, deben concesionarse a empresas que permitan obtener ganancias reales y no la mala administración estatal que solo pierde dinero, pero jamás privatizar esos recursos.

Según Nebot, los impuestos no deben ni subir en su porcentaje de recaudación ni en el número de los que existen actualmente. Su idea es todo lo contrario: desviar esa plata que ahora va al Estado y regresarla al pueblo, vía supresión de impuestos, de esa manera no se vuelve dinero improductivo en los bolsillos de burócratas, sino que si invierte en productividad.

En seguridad, la línea Social Cristiana es dura. Nebot afirma que se debe quitar todas las normas o artículos que han abierto la posibilidad a los delincuentes para seguir delinquiendo, con penas mínimas o laxas que no limitan la fechoría, sino que han dado pie a que se sigan cometiendo. Este es un punto crítico, porque entra en contradicción con los avances que han existido en Derechos Humanos en general. Además, la última vez que su partido estuvo en el poder, sus prácticas políticas y policiales fueron de persecución y muy baja tolerancia a cualquier disidencia en general, no solo a la delincuencia común. Hoy en día, miembros del PSC publican en tuiter algunas odas del abuso policial cuando alguien ya está sometido por medio del uso progresivo de la fuerza. Esto es alarmante, sin duda.

En las relaciones internacionales Nebot fue muy claro, sobre Argentina dijo que a Macri se le olvidó una frase fundamental que Perón sí sabía muy bien: “El órgano más importante del ser humano es su bolsillo”, porque además está conectado directamente con su estómago. Y sobre el Socialismo del Siglo XXI dijo que, si Evo Morales es de este socialismo, “entones es un socialista exitoso, todo lo contrario, a Maduro”. Con el primero se debe trabajar conjuntamente, con el segundo no se camina ni a la esquina. La única diferencia para poder trabajar con otras naciones es que su modelo político y económico sea exitoso, además de ser equilibrado; ningún otro condicionante.

Sobre la migración venezolana en Ecuador, afirmó que el paso humano por todos los países es y debe ser libre, sin ninguna restricción; pero si la intención de los migrantes es residir, deben cumplir bajo las mismas reglas que los ecuatorianos, empezando por no tener antecedentes penales.

Al cierre dijo que ha recorrido el país y lo seguirá haciendo para divulgar la forma que él cree que debe gobernar Ecuador, titulada como “ideología de la prosperidad”, y la única condición para ser parte de ella es que toda actividad que se emprenda se cumpla con éxito porque eso es lo que hace bien a todo el país.

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