NOCTURNA

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Ilustración: Ricky Oña
Entre el insomnio me cobijo 
hilando encuentro mis propios dedos 
sugiero que cuenten las vértebras de su espalda
y desciendan por los escalones de su sombra.

Me acerco, su olor recorre el aire tibio,
se siente cercano.

Dibujo con los ojos cerrados su silueta 
y hasta le he puesto un nombre a su ausencia.

Y aunque no soy partidaria de vivir con los muertos,
aquí lo conservo!
Algunos días, lo confieso, no puedo más 
y lo encierro en el armario,
hasta que pase el aguacero y sea imprescindible traerlo de vuelta.

Durante algunas mañanas escucho sus pasos secos,
me hago la dormida para no interrumpir su aventura en mi lavabo.

Tal vez los incrédulos no tengan duda,
me he vuelto loca,
impensable para muchos el saber que
conmigo convive una sombra!

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