La Asamblea General de las Naciones Unidas, el máximo órgano deliberativo de la Organización, proclamó por unanimidad el Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques, que se celebrará cada 9 de septiembre a partir de este año con el objetivo de crear conciencia sobre la situación crítica de millones de niños que viven en países afectados por conflictos.

El Secretario General, António Guterres, acogió con beneplácito la decisión y aseveró que si bien la pandemia de COVID-19 nos afecta a todos, los niños y jóvenes que viven en zonas de conflicto son los más vulnerables a los efectos devastadores de la calamidad.

“Debemos asegurarnos de que nuestros niños tengan un entorno seguro en el que puedan adquirir los conocimientos y competencias que necesitarán en el futuro”, recalcó Guterres.

En una resolución promovida por Qatar y patrocinada por 62 países, la Asamblea General pone de relieve la situación extrema en que se encuentran los más de 75 millones de niños de 3 a 18 años que viven en 35 países afectados por la crisis y que necesitan ayuda educativa urgente.

Además, expresa la preocupación por los efectos de la violencia continua que sufren esos niños y por las escasas posibilidades que tienen de acceder a una educación. Las necesidades de estos alumnos exigen una atención especial que va más allá de las consecuencias generadas por los cierres temporales de las escuelas debido a la pandemia generada por el coronavirus.

“En un momento en el que aumentan los ataques de todo tipo contra la educación durante los conflictos armados, la proclamación del Día Internacional para la Protección de la Educación de Ataques es un importante paso adelante”, dijo Audrey Azoulay y afirmó que la medida es especialmente oportuna porque la pandemia de COVID-19 ha demostrado el valor de las escuelas como espacios de protección y bienestar.

Agregó que la UNESCO está determinada a actuar en defensa del derecho a la educación y a “lograr que las escuelas seguras sean una realidad para todos, en todo lugar y en todo momento”.

Reflexionemos también, sobre la importancia de adoptar todas las medidas posibles para proteger las escuelas, a los alumnos y al personal docente de ataques, por evitar las acciones que impidan el acceso de los niños a una educación y por facilitar el acceso a la educación en situaciones de conflicto armado.

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