Cada 29 de octubre se celebra el Día Mundial de la Psoriasis, con el objetivo de compartir información y concientizar sobre esta enfermedad que afecta a más de 100 millones de personas en todo el orbe.

La iniciativa, lanzada hace más de una década por la Federación Internacional de Asociaciones de Psoriasis (IFPA, por sus siglas en inglés), lleva este año como lema «Conectados», una invitación a alentar la inclusión y construir conexiones entre individuos y organizaciones en torno a este padecimiento.

Durante la 67ª Asamblea Mundial de la Salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó una resolución en la que describe a la psoriasis como una enfermedad no transmisible crónica, dolorosa, desfigurante e incapacitante, para la cual aún no existe cura y cuyo impacto en la calidad de vida del paciente puede ser inmenso.

Quienes la padecen tienen mayor riesgo de sufrir diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico y problemas hepáticos, depresión y ansiedad, entre otras afecciones.

Se estima que hasta 42 % de los pacientes con psoriasis también presentan artritis psoriásica, la cual es causa de dolor, rigidez y tumefacción articular, además de producir desfiguración y discapacidad permanentes.

En 2020, la OMS publicó un informe global en el que examina los desafíos de este problema de salud mundial y enfatiza en sus consecuencias, desde físicas hasta psicológicas, emocionales, mentales y socioeconómicas.

Este documento también hace recomendaciones a profesionales sanitarios, pacientes, sociedad y actores políticos para hacer frente a la enfermedad, entre ellas proporcionar un diagnóstico temprano y correcto.

La OMS también destaca la necesidad de que la atención médica y el tratamiento de calidad sean accesibles universalmente y de trabajar para eliminar la exclusión que enfrentan muchas personas afectadas.

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