Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016

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Los Juegos Olímpicos desarrollados en Brasil, pasarán a la historia por ser los primeros en realizarse en tierras sudamericanas.

Río 2016, fue una tierra fértil en la que nacieron distintas historias que se quedarán por siempre en la memoria de esa nueva delegación que surgió como uno de los ejercicios más sublimes dentro del olimpismo moderno, de esos países que por primera vez consiguieron subir al podio, y en donde las más grandes leyendas de la natación y del atletismo dijeron adiós.

Nace la delegación de atletas refugiados

La delegación se formó después de que el Comité Olímpico Internacional le pidiera a sus comités nacionales que identificaran a los atletas con potencial de participación en calidad de refugiados, 43 deportistas eran candidatos para formar parte de ella. Finalmente, 10 atletas, cuatro mujeres y seis hombres, provenientes de Siria, Sudan del Sur, Congo y Etiopía, representaron la esperanza de millones de personas que han tenido que huir de sus países a causa de la persecución y la guerra.

El medallero olímpico, se llenó de glorias de las tradicionales potencias: EEUU,  dominó con autoridad, sustentando en la diversidad de su representación -fue el país con más equipos de deportes colectivos- y en su domino en la piscina -un cuarto de sus 121 medallas las consiguió en natación-. China y, sobre todo, Gran Bretaña, siguieron beneficiándose del impulso que supuso para ellos sus Juegos de Pekín y Londres, y Rusia pagó el veto a sus atletas y demás deportistas con pasado con antecedentes de dopaje

España repitió las 17 medallas de Londres 2012 y Atlanta 1996, un balance aceptable después de cuatro años de recortes presupuestarios en las federaciones deportivas y en el Programa ADO. Se reequilibró el peso entre hombres y mujeres en el medallero, y no fallaron valores seguros como Rafa Nadal -en dobles con Marc López- , las dos selecciones de baloncesto, los palistas Saul Craviotto y Maialen Chourraut, la nadadora Mireia Belmonte, la haltera Lidia Valentín, la saltadora Ruth Beitia o la campeona mundial de badminton Carolina Marín.

El presidente del COI no se atrevió a enunciar en la ceremonia de clausura el convencional mejores Juegos de la historia, pero tampoco fueron el desastre que se aventuraba. La factura la paga un Brasil en crisis. Lejos quedaron los años de 1996 o 2008, cuando Jefferson Pérez, llevó al Ecuador a la gloria, que nuevos vientos  soplen a nuestro favor.

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