Hoy, 22 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Tartamudez, una jornada que pretende recordar a la sociedad que existe ayuda para tratar este problema y que se debe normalizar su existencia y no ignorarlo.

El motivo de por qué hay personas a quienes les cuesta pronunciar ciertas palabras o frases, sigue siendo una incógnita, aunque probablemente se trata de una serie de factores psicológicos, neurobiológicos, genéticos o del medio ambiente. Y aunque se le considera una condición médica (no una enfermedad), no existe aún una cura efectiva.    

Según el director de la Asociación Internacional de Tartamudos en Londres (ISA), comenta que en cada país el uno por ciento de su población tartamudea, lo que significa que hay más de 60 millones de personas con habla no fluida en el mundo.

La tartamudez, se caracteriza por pausas o interrupciones en el habla, acompañada
con gestos típicos, que indican el esfuerzo que esa persona realiza para comunicarse. La integración social es uno de los objetivos de este día y la no discriminación de aquellas personas que aun teniendo problemas de comunicación pueden efectuar eficientemente su trabajo. La realización de debates y coloquios a los que acuden profesionales, pone de relieve la importancia de ayudar a las personas tartamudas a superar ese trastorno, ya que se trata de un acto involuntario, que no puede ser evitado, pero que puede ser controlado, hasta resultar casi imperceptible.

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