“Soy el falso intento de querer plasmar la verdad de mi sentir. 
Soy pensamientos, 
A veces florezco, 
A veces estoy un poco marchita, 
A veces me siento fuerte y gigante como un árbol. 
A veces lluevo sin detenerme, 
Amanezco radiante y otras fría,
A veces soy arcoíris,
También puedo ser un cielo simplemente nublado o gris”

Colores y sensaciones estallan en el ser. La realidad apenas se siente palpable y las luciérnagas susurran y hablan en nombre de la naturaleza.

Seres humanos extraños, incomprendidos, sintiendo lo infinito del universo y lo inmersos que estamos dentro de él. 

El tiempo a veces se detiene y otras corre o toda prisa, sumergidos en el corazón de la naturaleza, la misma que nos otorga la libertad de sentir, en cada suspiro ligero que purifica dentro. 

Colores apoderándose de cada centímetro de nuestra piel, distorsión entre la realidad que sabe a ficción y la mentira de la creencia, que lo normal siempre será normal, por temor a lo desconocido. 

Somos resultado perfecto de la lucha constante entre nuestros pensamientos. 

Y no alcanza palabra misma que tenga un significado exacto para poder expresar, el canto de la naturaleza, el viento no ha jugado a nuestro favor esta vez, escucha con atención nuestros pensamientos para llevárselos con él, por el hecho de que atesora las dudas con sabor a verdad,sin juzgar la mentira y engaño, quedamos finalmente con la llama ardiente dentro de nuestra mente, que en silencioforzado grita por revelar… el canto de la naturaleza. 

Desnudos somos energía, nos desvestimos de superficialidad para poder danzar bajo la luna. 

Somos pensamientos desordenados de un universo que pretende entenderse así mismo.

Bajo el cielo oscuro de una fría noche, el canto de la naturaleza se empezó a escuchar, pequeñas plantas agradecidas con su existencia, era el sonido más embriagador que podía oír, ese era el canto de la naturaleza, el que despertaba la conciencia pretendiendo desconectarse de uno mismo para complementarse con un todo. 

El temor a lo desconocido desapareció, la lucha entre nuestro interior cesó y de repente no existía preocupación alguna, la calma me rodeaba de pies a cabeza, y los animales del bosque hacían presencia. 

En el corazón de la naturaleza, su canto no desapareció, está presente en cada árbol, en cada planta, en cada hoja seca que no ha muerto todavía, me sentí menos humano,más planta y animal, serlo todo menos humano sin humanidad. 

El amanecer llegó, cada vez me sentía más sorprendida con tantos pensamientos en busca de respuestas, todos dormían a su manera con ojos abiertos y cerrados. 

Ahora no existía duda, la naturaleza nos había mostrado lo maravillosa e increíble que es, cuando estamos dispuestos a escucharla y hundirnos en su corazón.

Soy el falso intento de querer plasmar la verdad de mi sentir. 
Soy pensamientos, 
a veces florezco, 
a veces estoy un poco marchita,  
a veces me siento fuerte y gigante como un árbol.
A veces lluevo sin detenerme, 
amanezco radiante y otras fría,
a veces soy arcoíris, 
también puedo ser un cielo simplemente nublado o gris. 
No pretendo ser naturaleza, 
Vengo para renacer en ella. 
Soy tormenta y caos, 
rayos ardientes de fuego… 

Soy la locura con la que escribo mi realidad pintada de ficción, para una mente abierta a la imaginación, para una mente que esté dispuesta a escuchar el canto de la naturaleza. 

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