Esta celebración, establecida en 1945 por el entonces presidente José María Velasco Ibarra, resalta la valiosa labor de quienes por su trabajo están vinculados de una u otra manera con el mundo de las artes gráficas, que son determinantes en la difusión del conocimiento y la cultura en todas las naciones del planeta, y por eso tiene el aplauso del conglomerado.

Así pues, los profesionales, técnicos y obreros identificados con las artes gráficas (tipógrafos, linotipistas, cajistas y prensistas –de los pocos que quedan–, creativos, digitadores, escaneadores, ilustradores, diagramadores, fotógrafos, etcétera) merecen el reconocimiento ciudadano por su actividad, que en nuestro país tiene un permanente desarrollo.

No importa si los talleres son modestos o grandes, si son emprendimientos nacientes o empresas editoras, en todos ellos existen los gráficos, que dan vida y un toque de luz al trabajo, lo llenan de creatividad, originalidad y animación.

Entidades como la antigua Sociedad de Tipógrafos y la Federación de Industriales Gráficos del Ecuador (FIGE) demandan más facilidades para sus asociados, pues muchos de los insumos gráficos se importan, lo cual obstaculiza el crecimiento de la labor que ellos orientan a la comunidad.

Miembros de gremios similares también proponen la creación de un instituto especializado en la formación de profesionales de la rama, al margen de las escuelas de diseño gráfico de las universidades, para que no se pierda esta importante labor y sea reconocida como merece.

Desde Diario “El Espectador, enviamos nuestro saludo al obrero gráfico, en especial a quienes nos acompañaron en décadas pasadas, cuando nuestro medio era exclusivamente impreso, hoy llegamos a los hogares riobambeños por la vía digital, sin perder la añoranza de los primeros pasos.

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