Todos los 13 de noviembre, se conmemora el Día Internacional de la enfermedad de Huntington. Una rara y grave enfermedad neurológica hereditaria que provoca la degradación progresiva de las neuronas del cerebro.

En el Día Internacional de la enfermedad de Huntington recordamos que aunque es una patología desconocida aún para la mayoría de la población, más de 4.000 personas en nuestros países (Latinoamérica) la padecen, estimando que más de 15.000  están en riesgo de contraerla debido a su carácter genético. 

Es una enfermedad del movimiento que también afecta a otros aspectos de la vida. Tiene un impacto muy significativo en la parte emocional y de relación con los demás.

También conocida como corea de Huntington, se refiere a movimientos coreicos (breves movimientos irregulares que cambian de una zona corporal a otra sin una secuencia definida), de los miembros superiores del cuello y los miembros inferiores del tronco que hacen que el paciente esté involuntariamente en movimiento.

A veces también se producen movimientos en los párpados, lengua y cara. Todo esto va a afectar en alguna u otra manera la calidad de vida de la persona que sufre esta enfermedad. Se trata de una enfermedad progresiva de curso variable.

Es principalmente una patología hereditaria, tiene un componente genético muy importante. A nivel mundial existen focos en ciertas regiones con familias completas afectadas por este tipo de enfermedad.

Los síntomas pueden ser tanto trastornos en el movimiento, como emocionales (cognitivos) y psiquiátricos.

Movimientos involuntarios como balanceo del tronco del cuello o de los miembros inferiores; así como, cambios de comportamiento, olvidos frecuentes y alteración de la memoria de manera moderada o severa

El tratamiento para esta patología combina algunos fármacos con  terapia física (fisioterapia), terapia ocupacional y terapia del lenguaje (logopedia).

En el Día Internacional de la enfermedad de Huntington, trasmitimos a todos que ante esta enfermedad es muy importante que tanto la familia como los cuidadores, estén muy informados de esta patología y conozcan de primera mano sus síntomas ya que puede ocurrir que el familiar adopte comportamientos agresivos o violentos, que son parte de la misma enfermedad.

Hay que saber como detectarlos y que medida adoptar. La comprensión de la familia y los cuidadores en esta enfermedad, es fundamental para un correcto tratamiento. A día de hoy no existe la cura para esta enfermedad.

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