Huelga de celo
«Quiero ser puta.»
Lo había decidido. Sin dilaciones, en hierática actitud. Solca ¿fue ella?, le daría los motivos y las circunstancias a las que respondería. No. La familia, la casa. ¡Carajo, me dan igual! «Quiero...
La Diosa en la Piedra
¿Qué harías si te vuelves guardián de un dios? Descubre la historia de estos amigos que se ven envueltos en una riña entre los dioses celtas Morriga y Dagda.
Borradores: Llagas y alquitrán
Sin mayor intención recuerdo algo del lodo en el que cada domingo escribo, en esta ocasión recorto y pego parte de febriles deseos.
Dedicado a uno de mis mejores lectores, o el único, José.
ESCRITO 1:...
El Barquisimetano
Barquisimeto, su pueblo y el mío. ¿Cabe recordar que tienen un Gobierno imbécil? Creo que no. Huyó, sin decir más: a pie. Venezolano de carne latinoamericana; hambre con tez trigueña, la conciencia de no...
Solo un deseo
Las botas de la muchacha se hundían en la suave capa de nieve y su largo vestido café arrastraba la misma consigo, sus hermanos estaban delante de ella con hacha en mano y listos...
En ningún sitio
Un náufrago olvidado flota en un día de lluvia, mirando la vida desde su vagón, el escondite en que traslada su ensueño y sobrevive a su destino: ser por siempre anónimo, ser por siempre nómada.
RESISTENCIA
Es domingo, y como saben muchos de mis cercanxs, este es el día que más detesto; los domingos me llaman a la cama y me tumban a contemplarme, ese ejercicio casi traicionero de descubrirse,...
264 horas
Yo cumplí la obligación, digamos, literaria, parecida a la angustia, de hacer algo contigo. ¿Una venganza, quizá? Lo único que sé es esto; quererte con palabras cuando ya no estás, un sucedáneo, abrazarle y hablarle, cuidar a tu fantasma. Gracias, Paancito, me hiciste sentir vivo. Gracias hermanos indígenas. Yupaychani. A los que cayeron, y a los que estuvieron, desde siempre, en pie de guerra.
El negro Cancio
Entre la maleza de la lluvia arbórea nació Víctor Cancio. Lagoagrense a cargo de Raúl Reyes, asentado en Riobamba después del bombardeo en Angostura. Sin nostalgia a la clandestinidad, fue estibador en San Alfonso; hasta que conoció a Simón, quien cambiaría ¿acabaría con? su vida













